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Donato Ndongo Bidyogo nació en Alén (distrito de Niéfang) en 1950. En 1965 llegó a España, así que a partir de la independencia de Guinea Ecuatorial en 1968 ya no podía regresar a su país por la situación política bajo Francisco Macías Nguema. En 1979, el actual presidente, Teodoro Obiang Nguema, derrocó a su tío, Francisco Macías.

Donato Ndongo Bidyogo pudo regresar a su país natal y cuenta durante la entrevista con Hendel: “Empecé hacerme muchas preguntas, de orden político, de orden moral y intelectual. Y eso dió pie a regresar, empezar a escribir mi primera novela, “Las tinieblas de tu memoria negra.” Donato Ndongo Bidyogo tuvo que esperar hasta 1987, cuando se publicó la novela en la editorial Fundamentos. En 1981, el escritor e historiador fue nombrado director adjunto del Colegio Mayor Nuestra Señora de África en Madrid, y también ejerció su profesión de periodista con colaboraciones en El País. De 1985 a 1992 fue director del Centro Cultural Hispano-Guineano en Malabo, y en 1992 fue nombrado delegado de la agencia EFE en Guinea Ecuatorial, hasta 1994. Por amenazas del gobierno de Teodoro Obiang Nguema, la agencia EFE le destinó a Gabón. En 1995 regresó a España, donde publicó la novela “Los poderes de la tempestad” en 1997. Desde 2000 hasta su el cierro del centro en 2004 fue director del Centro de Estudios Africanos (Universidad de Murcia), y de 2004 a 2008 catedrático de la Universidad de Missouri en Columbia, EEUU. Donato Ndongo Bidyogo reside actualmente en Murcia, España. El lector de la entrevista con Donato Ndongo tiene una perspectiva tanto desde el interior del país como desde el exilio. Desde el exilio en España Donato Ndongo Bidyogo, Justo Bolekia Boleká y otros autores observan el país donde nacieron y crecieron. Como muchos de los autores guineoecuatorianos en el exilio, ya no pueden entrar en el país. Durante la época de Macías desde 1968 hasta 1979, más de una tercera parte de la población escapó de la tiranía del dictador. Huyeron sobre todo a los países vecinos Camerún y Gabón, y como próximo paso a España. Desde entonces, el exilio ha vuelto a ser una realidad diaria para muchos guineanos.

(Mischa Hendel)

Enlace: Hendel, Mischa G. “Subvaloradas, sin ser vistas. Voces literarias de Guinea Ecuatorial", Documental, 83min, A 2009

Italiano:

Donato Ndongo Bidyogo nasce ad Alen (distretto di Niefang) in Guinea Equatoriale nel 1950. Nel 1965 arriva in Spagna e, a partire dal 1968, anno in cui il suo Paese ottiene l’indipendenza dall’ex colonizzatore ispanico, non potrà più farvi rientro per via dell’instabile situazione politica instaurata dal Presidente Francisco Macías Nguema. Nel 1979, l’attuale presidente, Teodoro Obiang Nguema, despodestà lo zio, Francisco Macías. Solo a partire da quel momento l’autore può tornare in patria: “Iniziai a pormi tante domande, di ordine politico, morale e intellettuale. Fu questo a spingermi a tornare a casa. In quel momento decisi di scrivere il mio primo romanzo "Las tinieblas de tu memoria negra”, racconta nell’intervista rilasciata a Mischa Hendel. Donato Ndongo Bidyogo dovette attendere il 1987 per vedere pubblicata l’opera per mano della casa editrice Fundamentos. Nel 1981 fu nominato direttore del Colegio Mayor Nuestra Señora de África a Madrid ed esercitò la professione di giornalista scrivendo per El País. Tra il 1985 e il 1992 fu direttore del Centro Cultural Hispano-Guineano a Malabo e nel 1992 fu nominato delegato dell’agenzia stampa spagnola EFE in Guinea Equatoriale per la quale ha collaborato fino al 1994. Dopo aver ricevute minacce dal governo di Teodoro Obiang Nguema, l’agenzia EFE decise di trasferirlo in Gabón. Nel 1995 fece ritorno in Spagna dove pubblicò il romanzo Los poderes de la tempestad. Dal 2000 al 2004, anno della sua chiusura, è stato direttore del Centro de Estudios Africanos (Università di Murcia), mentre fino al 2008 è stato docente presso l’Università del Missouri in Columbia (Usa). L’autore vive attualmente in Murcia. Nella sua condizione di esiliato in Spagna Ndongo Bidyogo, come altri autori equatoguineani della sua generazione osservano il loro Paese da lontano e non possono farvi ritorno. Nell’epoca del governo Macías (dal 10968 al 1979) più di un terzo della popolazione fuggì dalla tirannia della sua dittatura verso i vicini Camerun e Gabon e, verso l’Europa, in primis la Spagna.

Link: Hendel, Mischa G. “Subvaloradas, sin ser vistas. Voces literarias de Guinea Ecuatorial“, Documental, 83min, A 2009

Entrevista

¿Quién es Donato Ndongo Bidyogo?

Nací en Alén, un pueblo que está en el distrito de Niéfang, en 1950. Hice mis primeros estudios en mi pueblo, y luego estudié en un colegio en Bata. Y en 1965 me vine a España para continuar el bachillerato. La independencia de Guinea, que fue en 1968, me pilló aquí en España, por lo cual ya no pude regresar a Guinea Ecuatorial. Estudié historia y periodismo en Barcelona, después empecé a trabajar en una revista de Madrid que se llamaba Índice, y a partir de entonces me dediqué fundamentalmente al periodismo. También escribía artículos sobre historia, historia de África y de Guinea Ecuatorial, en diversas publicaciones españolas. Así estuve hasta que en 1979 el actual presidente derrocó a su tío, Francisco Macías, y subió al poder. Entonces, hacía 14 años aproximadamente, que no veía a mis padres, mis hermanos – había hermanos que yo no conocía – practicamente en algunos aspectos se me había desdibujado Guinea de la cabeza, porque llegué a España con 14 años, y es una edad en la que muchos recuerdos, si no se tienen presente, lógicamente se borran.

Entonces, ¿regresó a Guinea Ecuatorial en 1979?

Sí. El reencuentro con Guinea en 1979 fue decisivo, fue importante. Primero, porque vi el país totalmente devastado. Una cosa, algo muy diferente a lo que yo había dejado en 1965. Un país totalmente distinto, incluso no reconocía mi propio pueblo, porque los 11 años de tiranía de Macías destruyeron el país físicamente, sin haber ninguna guerra, sin embargo el país estaba destruído. Además, y sobre todo, destruyó a las personas.

¿Esas experiencias fueron motivación para empezar a escribir literatura?

Definitivamente. Recuperé algunos paisajes, lo que quedaba de Guinea. Empecé hacerme muchas preguntas, de orden político, de orden moral y intelectual. Y eso dió pie a regresar, empezar a escribir mi primera novela, Las tinieblas de tu memoria negra. Empecé a escribirla al regresar a Guinea en diciembre de 1979. Empecé a reflexionar. Lo que pasa es que no había encontrado el tono de la novela, porque hasta entonces había escrito libros de historia o algún libro de crítica literaria, pero no había entrado en la ficción, en la creación literaria. Solamente había publicado el relato El sueño, que salió en la revista Papeles de Son Armadans de Camilo José Cela en Palma de Mallorca, mi único trabajo de creación literaria. Escribí el libro en verano de 1980, desde junio a septiembre. A partir de entonces empecé a recorrer editoriales. La novela fue finalista del Premio Sésamo en 1984, pero no me dieron el premio. A pesar de eso, ninguna editorial quería publicar la novela, hasta que posteriormente salió en 1987 en la editorial Fundamentos. Mientras tanto, yo seguía mi vida profesional en España. En 1981 fui nombrado director adjunto del Colegio Mayor Nuestra Señora de África en Madrid, seguí ejerciendo mi profesión de periodista con colaboraciones en El País y otros. En 1985 me plantearon si quisiera ir a Guinea como director del Centro Cultural Hispano-Guineano. Convergieron varios factores para que iba a aceptar esa función. Primero, quería regresar a Guinea, porque Guinea es mi país. Además, por razones familiares, mis padres ya eran mayores y tenía que ocuparme de mi familia. De alguna manera, yo creía que debía contribuir a la reconstrucción tanto política como intelectual del país, para mí sobre todo en orden moral. Acepté, en octubre de 1985 fui allí y permanecí en este puesto hasta marzo de 1992. En 1992 fui nombrado delegado de la agencia EFE que es la agencia de noticias españolas más importante. Acepté este cargo también, como un reto, porque ejercer el periodismo en Guinea Ecuatorial, en una dictadura férrea, no es nada fácil. Permanecía en este puesto hasta 1994 en Guinea Ecuatorial. El gobierno me amenazó, concretamente el ministro de la seguridad nacional, Manuel Nguema Mba, con la pistola en mano con la que me iban a matar, porque – según él, según ellos – estaba dando informaciones que no beneficiaban al país. Pero las informaciones que daba eran la realidad.

¿Cómo era esa realidad?

La realidad que ocurre en una dictadura tan terrible como es Guinea Ecuatorial. Por ejemplo, si encarcelan de un golpe a más de cien personas, entre ellos profesores, estudiantes, sacerdotes. Les pegan a casi hasta la muerte, entre ellos políticos, estuvieron gravísimamente enfermos, y ni siquiera les dejaron curarse. Si ocurren esas cosas en un país, lógicamente para cualquier periodista del mundo eso es noticia. Pero ellos no querían que esas informaciones de asesinatos, de torturas, que ejercen contra las personas, que se recuperen fuera. El pueblo está pasando hambre, miseria, el presidente y sus familiares se está enriqueciendo. Yo como periodista – es más importante decir la verdad que hacer un compadrio. Me negué a entrar en este juego, entrar en este mecanismo, y por eso fui perseguido en Guinea Ecuatorial hasta el punto de que tuve que salir, tuve que huir de mi país, cinco minutes antes de que me detuviesen.

¿Adónde se trasladó entonces?

La agencia EFE me destinó a Gabón, al país vecino. Allí estuve un año, intentando abrir una delegación de la EFE, que tampoco fue posible. En 1995 regresé a España, y ya desde entonces estoy aquí como refugiado político. Fui director del Centro de Estudios Africanos que abrió en 2000 en la Universidad de Murcia. Escribí Los poderes de la tempestad aquí en Murcia. Cuando se cerró el Centro de Estudios Africanos en 2004, recibí una oferta de la Universidad de Missouri en Columbia, y para allí como profesor visitante, donde he estado hasta mayo de 2008. He regresado a España, porque no me dejaban ir a los EEUU con mi familia. Y estar cuatro años separado de mi familia, sin mis hijos, no me parece adecuado, y he decidido regresar definitivamente regresar a España. Y a retomar mi trabajo como escritor.

¿Cómo es la situación de traducciones de obras guineanas escritas en castellano a otras lenguas?

Hay que tener en cuenta que la literatura guineana está naciendo. Estamos construyendo los cimientos de un edificio que yo espero que primero sea importante y, segundo, que sea bueno. Estamos creando una cultura nacional. La cultura de todos los pueblos que se componen en Guinea Ecuatorial es ágrafa. No tenemos una tradición de escribir, una tradición escrita. Luego, tuvimos la mala suerte de ser colonizados, por lo menos en la última etapa, fuimos colonizados por la España fascista. Por lo consiguiente, tampoco había demasiados estímulos culturales para invitar, de alguna manera estimular a los guineanos para que escribiesen. De aquella época sólo recuerdo dos novelas publicadas por un autor guineano. Cuando los Combes luchaban de Leoncia Evita, que fue publicada en 1953, y luego Una lanza por el boabí de Daniel Jones Mathama, que fue publicada en 1962. Se trata de crear la literatura guineana lo que estamos haciendo ahora. Hay obras de más calidad, hay obras de menos calidad. Por consiguiente, la traducción tiene que dirigirse también por estos parametros. No nos van a publicar o traducir solamente por traducir a un guineano. Tiene que tener una cierta calidad en primer lugar, y tiene que tener un interés universal. Claro que son historias guineanas, africanas. Pero es necesario que no solamente sean localistas, que interesen a los lectores de África, o a los lectores de Guinea Ecuatorial, sino que pueden interesar lo mismo a un lector japonés, que a un lector de Iowa, que a un lector de Estocolmo. Eso es la universalía de la literatura. Comprendo que todavía no se han dado demasiadas obras que reunan estos requisitos. De manera que, hasta ahora – que yo sepa – sólo hay dos autores guineanos traducidos, que son María Nsué – que hace más de 10 años se tradujo Ekomo al francés. Ahora también se está traduciendo Ekomo al inglés en los Estados Unidos. Luego modestamente estoy yo. Mi novela Las tinieblas de tu memoria ya tiene una traducción frances e inglesa. Del resto de las obras, ya veremos en el futuro si mejora la calidad y se van escribiendo y publicando obras que tengan el suficiente interés y calidad para ser traducidas a otros ámbitos culturales.

En 1984, se publicó la Antología de la literatura guineana. ¿Me puede contar sobre las fuerzas lograr esa antología?

Ya en la época de Macías, durante la primera dictadura, un grupo de dos o tres exiliados, mi buen amigo Paco Zamora y yo, escribimos. Empezamos a escribir relatos, cortos, etc. Como eso no tenía ninguna salida, porque no nos publicaba, nosotros mismos hicimos algunos folletos que se llamaban Documentos URGE, Unión Revolucionaria de Guinea Ecuatorial. URGE era uno de los movimientos de la oposición a Macías. Con la finalidad de darlos, de venderlos de material político, para recaurar fondos para nuestra lucha anti-Macías, uno se llamaba Poetas guineanos en el exilio, y el otro Nueva narrativa guineana. A partir de allí, entre las personas que vieron estos opúsculos estaba un escritor y periodista español, José Luis Castillo Puche. Él vió estos folletos, le interesó, escribió un artículo en el diario ABC, elojiendo estos opúsculos y llamando la atención – creo que por primera vez en España – sobre la gente guineana que podíamos aportar a la literatura española nuestras emociones africanas. Fue José Luis Castillo que empezó realmente a darnos una cierta proyección, porque hasta entonces solamente Paco Zamora y yo hacíamos lo que podíamos, y nada más. No teníamos ninguna salida a nivel público. A partir de aquella idea, José Luis Castillo Puche me propuso hacer una antología de literatura guineana. Estoy hablando de finales de los años setenta, 1977-78. En aquel momento no había ningún material para hacer una antología. Primero, solamente había esas dos obras publicadas, las que mencionaba antes, la de Leoncio Evita y la de Daniel Jones, más lo que habíamos publicado en aquellos opúsculos, que teníamos ningún interés mediático, Paco Zamora y yo. No había material suficiente, y tampoco no podía ni siquiera investigar. ¿Por qué? Porque Guinea bajo la dictadura de Macías estaba cerrada hasta alicanto. No se podía entrar y salir de Guinea. Solamente la gente más importante del régimen podía entrar y salir de Guinea. No podía ir a Guinea porque me iban a matar, como sucedía a todo el mundo en aquellos años. Aquella idea de Castillo Puche en ibernación fue una idea buena, pero no se podía realizar. Cuando unos años después, después ya del golpe de Teodoro Obiang, una vez fusilaron a Macías, y cuando José Luis Castillo accedió al cargo de director de la editora nacional, retomamos esa idea de varios años atrás, y entonces me preguntó si ya era el momento de poder realizar la antología, y le dije que sí.

¿Cómo fue el trabajo concreto, el proceso definitivo hacia la antología?

Realicé un viaje a Guinea, para hacer un trabajo de campo, para investigar, en 1981. Estuve en Guinea unos dos meses, en Malabo y Bata, entrevistándome con la gente. Había tenido una cierta inquietud literaria antes de la independencia. Desgraciadamente la mayoría había muerto, pero todavía quedaba alguno, como Ciriaco Bokesa por ejemplo, u otras personas que habían publicado algún poema o algún tipo de relato en la revista que tenían los misionarios claretianos en Guinea, que se llamaba La Guinea Española. Entonces, me entrevisté con la gente con la que pude en aquel momento, dentro de Guinea, sobre todo con la gente que tenía inquietudes literarias, pero que no había publicado nada. Tenían inquietudes literarias, y tenían vocación, pero no tenían ningún estímulo, no habían publicado nada, primero por las condiciones de Guinea, y segundo porque en España – como dije antes – resulta muy difícil publicar si no se tiene ya previamente un nombre. Por eso, en mi antología hay gente inédita, por ejemplo María Nsué no había visto su nombre publicado, hasta que salió en mi antología. De manera que hice la antología, así surgió la idea, así se realizó, y finalmente se pudo publicar en 1984. Entonces, tardó unos dos o tres años en publicarse. Tengo que agradecer a Fernando Morán que me dió el gran espaldarazo, él siendo ministro de asuntos exteriores, y un africanista aceptó avalar, porque la presentación de un libro conlleva en alguna manera un aval del libro. A partir de allí, unos críticos consideran que es la piedra fundacional esta antología de la literatura guineana. Algunos de los nombres que están allí, como el de María Nsué, como Ciriaco Bokesa, después se han revelado como literarios de verdad, aunque en mi opinión deberían seguir escribiendo. Yo siempre se lo ha dicho a María Nsué que deje de ser el vago y que se dedique más a escribir. Pero en cualquier caso, se ha consolidado su nombre, el de Ciriaco Bokesa también, porque su poemario Voces de espumas está en la misma medida de cualquier poemario de cualquier poeta español destacado. Creo que Ciriaco Bokesa es un poeta. Mientras nos quede vida, debería seguir escribiendo, para que sigamos deleitando con su poesía. Hay otros nombres que no han seguido escribiendo, pero por lo menos la antología sirvió de estímulo para la gente, que tuviera vocación y tuviera inquietudes literarias, pudieran empezar a consolidar esta vocación, estas inquietudes. Y también sirvió para dar a conocer ese movimiento incipiente que poco a poco va tomando cuerpo, que es el la construcción de la cultura nacional de Guinea Ecuatorial a través de la literatura escrita.

¿Cómo describiría a su país en sus propias palabras? ¿Y a la gente?

Gente sufrida. El guineano ha sufrido succesivamente en los últimos 100 años el colonialismo, Guinea ha sufrido la dictadura de Franco – que si fue dura en España, fue doblemente dura en Guinea, porque al mismo tiempo eramos colonia, y además de colonia, de un país fascista. Después de la independencia, estamos aplastados por dos dictaduras succesivas, la primera de Francisco Macías, y la actual de Teodoro Obiang. De manera que la independencia para nosotros no supuso ni libertad ni desarrollo, que son los fines por los cuales los guineanos, la generación que luchó por la independencia, quiso exigió la soberanía a España. Los guineanos somos gente que hemos padecido de todo. Así, como otras generaciones de africanos sufrieron la esclavitud, ahora a nosotros nos ha tocado sufrir el colonialismo, y además del colonialismo, el exilio. Porque el colonialismo supone un exilio interior. Eres esclavo en tu propio país, porque dirigen las reglas de otros señores que han venido de fuera, las leyes de unos señores que han venido de fuera, las costumbres de unos señores que han venido de fuera. Y te tienes que someter a las exigencias y a las condiciones que te imponen unas personas que han venido de fuera. Eso es el colonialismo en definitivo. Y ahora, la dictadura nos ha llevado al exilio exterior, a los que hemos podido salir. Porque no todos los guineanos pueden salir de la dictadura, y están padeciendo esta situación dentro del país. Yo considero que Guinea Ecuatorial es – desde la época de Macías hasta ahora mismo, en los casi 40 años que llevamos de independencia – estamos padecidos, una especie de campo de concentración, de unos 28.000 km², que es lo que es Guinea Ecuatorial. Porque dentro de Guinea Ecuatorial nadie puede moverse, si no es por voluntad del dictador de turno. Tanto con Macías como ahora con Obiang. De manera que las palabras que definirían a Guinea Ecuatorial, serían un inmenso campo de concentración, desde la independencia no supuso para nosotros ni libertad ni desarrollo, sino todo lo contrario. En el país, el 90-95% de la población vive peor ahora que bajo la época colonial. A los guineanos como gente que simplemente está sufriendo desde hace varios siglos de una opresión inenerable. Porque hay dictaduras y dictaduras. Yo no quiero entrar en el ejercicio decomparar, quién es más asesino, o quién es menos asesino. Si Pinochet o Teodoro Obiang. No quiero entrar en este juego. Pero lo que sí es cierto, es que es una dictadura en muchos casos peor a la de Mugabe, peor a la de Pinochet, y que sin embargo el mundo ignora. ¿Por qué? Porque hemos tenido la desgracia de primero de ser un pequeño país desconocido, la única colonia española en África subsahariana. Un país aislado, un país que no producía nada, que no tenía riquezas que interesaban al resto de la gente.Y todo eso supuso que nadie nos hiciera caso, que no se conociera nuestro sufrimiento en el exterior. Ahora ocurre al revés. Desde 1991 se descubrió petróleo, y hay muchísimo petróleo. Guinea Ecuatorial ha pasado de ser un país aislado, desconocido, a ser un país en el que todos los intereses materiales de este mundo están cortejando. De manera que la gente antes no nos conocía. Ahora las multinacionales y los gobiernos occidentales democráticos están ayudando, están dando cobijo a Obiang, a un tirano, simplemente por interés del petróleo. Entonces, hemos pasado de un extremo a otro, pero el padecimiento sigue siendo el mismo, el padecimiento de la población.

Ciriaco Bokesa dice que el petróleo va contra las letras. ¿Qué piensa sobre esta expresión?

En la época de Macías no había petróleo, es decir no se explotaba petróleo, estaba en el subsuelo, y Guinea no exportaba petróleo. Y Macías estaba contra las letras. Teodoro Obiang, que llegó poder en 1979, no tuvo petróleo hasta 1991, que se empezó a explotar. Y también iba contra las letras en aquella época. No es solamente el petróleo, es simplemente la tiranía. La falta de libertad es lo que va contra todo lo que signifique inteligencia, contra todo lo que signifique pensamiento autónomo. No dejan pensar, no dejan que la gente actue con libertad. No dejan que las energías de la población – en cualquier sentido, en el cultural, económico, político, etc. – que esas energías se manifiesten y confluyan en una creación de lo que sea. No dejan a los guineanos ser empresarios, no dejan a los guineanos ser profesores, porque los profesores tienen que someterse a las directivas políticas del presidente, no dejan a los escritores que escribamos, no dejan a los filósofos que piensen, etc. etc. Es una situación general, no solamente por el petróleo ni solamente contra las letras.

¿Diría que España es su nuevo hogar?

No tengo conciencia ya prácticamente de exiliado. Aunque yo sea exiliado de hecho, según mis papeles soy un exiliado político. Pero en mi mentalidad, en mi mente, estoy acostumbrado desde los 14 años a vivir en España. Salvo a aquel período de diez años que pasé en África, nueve años en Guinea Ecuatorial y uno en Gabón, el resto de mi vida, prácticamente toda mi vida la he pasado en España. La vida de cualquier ciudadano normal. Lógicamente, como decía Frantz Fanon, son los demás los que te hacen diferente. Son los demás los que te ensañalan, los que te hacen tomar conciencia de que no eres uno más, sino que eres distinto al resto. Entonces, salvo eso, por eso me ocurriría en cualquier país del mundo. Porque soy negro, he nacido negro, y eso no puedo evitar. Y como decía aquel, en cualquier caso, no me siento particularmente en el exilio aquí. Me he acostumbrado a vivir aquí, porque no puedo vivir en mi país. Lógicamente, desde el punto de vista cultural, desde el punto de vista literario, echo de menos a África y a Guinea Ecuatorial. ¿Por qué? Porque mis personajes, mis paísajes, el clima – en fin todo lo que necesito yo para crear mis personajes, está en Guinea, y tengo que utilizar equivocación, mucha más imaginación de la que sería necesario, para poder hacer las novelas que hago. Eso por un lado. Pero lo he sustituido con esos viajes, esta estancia de diez años en África. Fue una especie de cargar las baterías de luego ejercer mi labor. También desde un punto de vista humano, echo de menos a mi familia, mi padre y mi madre ya murieron, y murieron estando yo en el exilio. Yo no pude ni siquiera hablarles en sus últimos momentos. Este tipo de cosas sí me duelen. Pero desde un punto de vista puramente humano, desde un punto de vista de creación literaria, me siento a gusto. Lo considero que es mi vida normal, el vivir fuera de mi país, y en particular en España.

¿Su nacionalidad?

Yo soy guineano. Lo que pasa es que el gobierno de Guinea Ecuatorial no quiere darme pasaporte guineano ni documento de identidad guineano. Entonces, la embajada de Guinea Ecuatorial en Madrid, en 1997, el embajador Santiago Robeya, que fue el último ministro de cultura, me dijo que no me iban a darme el pasaporte ni nada. La solución que me dieron las autoridades españolas fue que fuera exiliado político. Así estoy como exiliado político. Tengo la nacionalidad guineana. Mi pasaporte pone nacionalidad de origen guineana. Si no tengo documentación guineana, lógicamente no es por culpa mía, sino por culpa de la dictadura que es evidentemente una muestra más de que en Guinea no se puede discrapar. Si no eres amigo del presidente y le sigues fielmente en todas sus cosas, incluyendo los asesinatos y las torturas, lógicamente te arrojan a las tinieblas exteriores. Y yo fui arrojado a las tinieblas exteriores. Me han echado del país. Mañana podría solicitar la nacionalidad española, porque tengo vinculación con España desde hace 40 años, y me la darían sin problema, pero prefiero no hacerlo. Pero quiero que la gente sepa porque no estoy en Guinea, mis vecinos de aquí quiero que sepan porque estoy aquí en Murcia viviendo y no en mi país. Yo quiero conservarlo siempre.

¿Regresaría a Guinea si se cambiara la situación política en el país?

Naturalmente, claro. Claro que regresaría a Guinea. Precisamente por todo eso, para recuperar mis paísajes, para recuperar todo lo que me falta aquí. Para poder seguir con mi creación literaria, y también para estar con mi familia. Regresaría a Guinea en cuanto cambiese la situación. Lo que pasa es que la gente en Europa debe conocer las cosas porque los africanos debemos huir de nuestros países para buscar asilo en Europa o en el mundo desarrollado, incluido en EEUU y en Canadá. Porque las causas son clarísimas. Son causas políticas y son causas económicas. Pero las causas económicas motivadas por la política. Porque los dictadores son los que – si África conseguiría algún día librarse de los dictadores, dictadores que han sido impuestos por los países occidentales, eso es la trampa, en la que estamos. Los países occidentales ponen y sostienen y mantienen a los tiranos, a los dictadores africanos. Ellos nos meten, nos conservan en la miseria, porque no hay países africanos pobres, ni uno. Todos los países africanos son países riquísimos. Pero lo que pasa es que nos mantienen en la miseria. Y esa miseria hace que la gente de África huya de África. También nos mantienen en la opresión política. Y esa dictadura, esa opresión política, esas torturas que nos impliquen, esos asesinatos políticos, de que la gente no se entera – no llegan las noticias muchas veces a Europa – es la que hace, que los que podemos huimos de África para que no nos maten, no nos torturen. Y eso la gente de los países desarrollados tiene que tener claro, sobre todo los demócratas occidentales tienen que saber porque se produce este fenómeno de la migración masiva como estamos viviendo en los últimos doce o quince años de africanos hacia Europa. Y eso es justamente el tema de mi última novela El metro, en la yo propongo una reflexión sobre este drama. Y allí, a través del personaje, te vas viendo el porqué tiene las causas por las que tiene que salir de África, y las consecuencias que viene a padecer en Europa. Europa tampoco es el Adén para nosotros. No es la tierra prometida. Cuando llegamos aquí, es que uno descubre. En África se tiene unas ideas de Europa que luego no corresponden con la realidad. Aunque ese no sea mi caso particular. Yo no soy un inmigrante africano estandar. Yo vivo bastante mejor que el 99% de los inmigrantes africanos en España. Pero sin embargo, tengo las mismas preocupaciones que ellos. ¿Por qué? Porque son las mismas causas las que me han obligado a salir de mi país.

El conflicto entre tradición y modernidad en las sociedades ecuatoguineanas. ¿Eso es un elemento en sus obras?

Sí, es un elemento importante, porque es uno de los debates actuales en África. Es decir, hay africanos que creen que hay que volver a la tradición. Como si el colonialismo no hubiese existido. Como si no estuvieramos en el siglo XXI, y seguimos haciendo lo mismo que hacía mi bisabuelo hace 100 años, o mi tatarabuelo hace más de 150 años. Hay africanos que proponen eso, que volvamos a la tradición. Y hay otros africanos que dicen que la tradición ya es obsoleta, no nos sirve para nada. Hay que adoptar las costumbres de los países occidentales, porque eso es la modernidad. Eso es un conflicto subiasente. La paradoja en África es que los más conservadores suelen ser al mismo tiempo los dictadores. Esos mismos dictadores, que proponen la vuelta a la tradición, sin darse cuenta, están vistiendo trajes ... viajando en jets privados, beben champagne rosa, todos los elementos importados. Pero solamente quieren que el pueblo vuelva a las tradiciones para mantenerles en la opresión. Es un mecanismo más para mantener la gente en la opresión, y en la miseria moral. Lo que yo siempre propongo, y se nota en mis obras, es una síntesis. Hay tradiciones africanas que en este momento ya no sirven para nada. Sin embargo, hay otras que debemos fomentar y conservar. Porque África tiene cosas que ofrecer al mundo. No solamente debe recibir. Recibir ayuda económica, etc. Caridad, en una palabra. África tiene cosas también que ofrecer al mundo. Eso tenemos que ser capaces los africanos de encontrar esos elementos, y hacer que esos elementos sirvan primero a nosotros, y luego al resto de la humanidad. Como también estamos importando costumbres, ideas, etc. de otras civilizaciones. Eso es posible. También hay elementos de la modernidad que tampoco sirven en África. No queremos el pensamiento único. Yo propongo que los africanos conservamos nuestra identidad, nuestra personalidad como africanos, pero al mismo tiempo sabiendo que estamos viviendo hoy, no hace cien años. Y eso es, lo que a fin de cuentas, es la propuesta que hago desde la literatura y es la que suelo hacer también en las intervenciones públicas, en conferencias, etc. África tiene que llegar a esta síntesis entre tradición y modernidad y dejar los extremismos. De manera que, hay tradiciones que tenemos que olvidarlas, y hay otras tradiciones que tenemos que mantener y potenciar. Y al mismo tiempo no tenemos porqué importar todo del occidente, y sin embargo hay cosas de occidente que tenemos que adoptar, puesto que ya son elementos universales.

¿Tiene influencias de otros autores en sentido de estilo o materias y temas respectivamente?

No creo que tenga influencia de ninguna escuela en particular o un autor en particular. Solamente quiero aportar desde mis propias tradidiones. Yo soy fang, desde las formas narrativas precoloniales de los fang, trasladarlas en la medida que es posible, trasladarlas a la literatura escrita. Pasarle de la oralidad a la escritura, pero conservando si posible los mismos mecanismos. Es lo que he hecho en mis primeras dos novelas, tanto en Las tinieblas de tu memoria negra como en Los poderes de la tempestad con esa persona que al mismo tiempo utiliza la primera y las segunda persona. El novelista “normal” siempre se escribe en tercera persona porque es una persone que desde fuera esta narrando lo que acontese. Pero yo quiero que las historias se expliquen desde la propia personalidad interior, es decir desde el propio interior, desde la conciencia, que sería el tú. Como si fuera una voz interior que està haciendole recordar al personaje de terminadas cuestiones. Y eso, digamos, forma parte de la estructura narrativa de la tradicion oral fang. Del otro lado, como dije antes en principio, es cuando me planteé escribir Las tinieblas y Los poderes, en principio no encontraba el tono exacto. Pero sin embargo, plantearme un libro màs largo que sea ficción para mí era una responsabilidad y no sabía exactamente qué tono darle. (...) También debo reconocer cuando yo era muy joven, cuando yo tenía 16-17 años, era la primera vez que yo leí a un autor africano y me impresionó. Ese autor era Chinua Achebe. Leí su libro Todo se desmorona, el título original es Things Fall Apart. Eso era mi primer acercamiento a un autor africano. Yo no sabia entonces que un negro había escrito un libro, así fue mi ignorancia. Para mí fue doblemente impresionante, descubrir que un africano puede expresarse literariamente y, segundo, descubrir que todos estos conflictos, de la colonización, entre los colonos y los nativos de África, de la influencia de la modernidad, del occidente en los pueblos africanos etc., son temas que me quedaron grabados y me pensé de una manera inconsciente que esta historia de punto de vista de Guinea también merecía ser contada. Pero estoy contando de las cosas de los 16-17 años, hasta mucho más después no empecé escribir en serio, en esa época tampoco sabía si siguiera escribir o no.

Las publicaciones de escritores guineanos salen en intervalos muy irregulares. ¿Cómo se explica este hecho?

Es fácil, que no vivimos de la literatura. Y muchos no saben ni de que viven porque la vida para un guineano es muy difícil. Si un guineano està dentro Guinea, y lo he dicho antes que Guinea desde la independencia es un gigantesco campo de concentración en lo que nada se mueve ni nadie se mueve si no es por voluntad del gobierno. Es decir que el gobierno prácticamente es una persona, el presidente. El presidente antes fue Macías, ahora es Obiang, de manera que en un ambiente así es muy difícil escribir. Luego están las dificultades materiales. Sí, en la historia de las literaturas había personas que cuanto más hambre tenián pues más escribían o mejor escribían, pero evidentemente con nada en la barriga no es la mejor forma de acercase a una obra literaria. De manera que entre las dificultades materiales, las dificultades si digámos asi espirituales, las dificultades de escribir bajo una dictadura tán ferrea que pasemos en Guinea Ecuatoriál, pues, eso explica muchas cosas. Eso de los que escriben en el interior. Y voy a dar un exemplo, el mío. Desde que he escrito Las tinieblas de tu memoria negra en 1987, hasta Los poderes de la tempestad en 1997 son 10 años. 10 años que no escribí nada. ¿Por qué? Porque no podía, yo estaba en Guinea. Me fui a Guinea en 1985, yo quería escribir pero no podía. Entre otras cosas porque no había luzes eléctricas. Un apagón en Malabo puede durar meses. Y lógicamente a las seis de la tarde en un país trópical ya oscurece, ya es de noche. Entonces no puedes escribir, al menos si quieres escribir con una lámpara de bosque, de petróleo, que al cabo de una hora tienes los ojos llorando, porque la luz no es suficiente para poder trabajar de esa manera. Esas son las dificultades de los que estan al interiór.

¿Y los en el exterior?

Los que estamos en el exterior, pues, prácticamente estamos en lo mismo. No tenemos problemas por exemplo de falta de luz eléctrica, pero sí hay problemas para pagar la luz eléctrica. Aquí no hay apagones, pero puede haber un apagón cuando no pagas la luz eléctrica, te la cortan. Entonces, estás buscando cómo puedes pagar la luz, cómo puedes alimentar a tu familia. No puedes dedicarte con tranqulilidad a escribir. Todavía ni un escritor de Guinea, ni yo tampoco, vivimos de la literatura. Vivimos de otros trabajos. Y eso es un hecho importante que lo explica. En mi caso y creo que en la mayoría, explica el porqué de esa periodicidad tán larga entre una obra y otra. Digo en términos generales.

¿En qué géneros literarios se expresan los escritores guineoecuatorianos?

Todos tocamos casi todos los géneros literariós. Por una razón muy sencilla, porque estamos en una época, África en general y Guinea Ecuatorial en particular, que está atravesando una época muy parecida a las de la industrialización en España. De manera de él que tiene calidades o capacidad es para hacer un trabajo determinado, tiene que agotar esas capacidades porque a lo mejor no hay otra persona que puede hacerlo. Yo, cuando empecé a escribir, mi primer libro fue un libro de historia de la Guinea, un libro sobre la tragedia de la Guinea Ecuatorial. Yo hubiera preferido que otras personas continuecen las estudios en este campo, pero sin embargo no lo he encontrado. Hay otros historianos guineanos pero no escriben por 500.000 razónes, resultado es que no escriben. Y sin embargo, yo que tengo en mis propias dificultades, tengo un poco más de medios, puedo escribir, tampoco en la frecuencia que yo quisiera, pero puedo escribir y por eso ahora mismo tengo el proyecto de escribir otro libro sobre la historia de Guinea Ecuatorial. No simplemente una revisión de la anterior, que lleva ya 30 años, pues la investigación histórica en Guinea Ecuatorial ha avanzado muchísimo, entonces será otra historia de Guinea. Me veo obligado de hacer ese trabajo, porque otros no lo hacen. Lo mismo pasa con la poesía, con el teatro, el ensayo y todos los géneros literarios. Porque hay que aprovechar el tiempo y paralelamente las dificultades que tenemos tanto del exterior como en el interior.

¿Cuáles son las publicaciones más importantes de Guinea Ecuatorial?

Antes de la época actual que empieza en finales de los años 70, 1977 y 1978, cuando Paco Zamora y yo hacemos estos opúsculos, Nueva narrativa guineana y Poetas guineanas en el exilio, los dos únicos libros que habian publicado autores guineanos, eran el de Leoncio Evita, Cuando los Combes luchaban, y Una lanza por el Boabí, de Daniel Jones. Pero esos dos libros, nadie los conocía. Fue un libro publicado en 1953 y otro publicado en 1962, y a estas alturas nadie los conocía. Estos autores no tenían ningún tipo de influencia en las generaciones posteriores. Ahora es cuando algunos empiezan a leer Cuando los Combes luchaban porque yo cuando estaba en el Centro Cultural Hispano-Guineano, fundé las ediciónes del Centro Cultural y recomendé que se reeditase ese libro. También uno de los prólogos es mío. Entonces, eso no tenía ningún influencia, porque esos autores, no los conocíamos, no los conocíamos ni los habíamos leído. Y los hechos que hacen que digamos que nazca la literatura guineana, para mí es la nostalgía. Los que estaban dentro de Guinea no podían ni escribir porque en la época de Macías; si la policía te encontraba un folio escrita aunque fuera una carta te mataban. Te encarcelaban porque escribes. Porque una de las aberraciones de la época de Macías fue prohibir el español, para él era lengua imperialista. Pero bueno, yo creo que el anticolonialismo, yo soy antocolonialista, pero eso no tiene nada que a ver con la cultura. Gente importante como por ejemplo Amílcar Cabral, como Agostinho Neto, como Kwame Nkrumah eran anticolonialistas pero nunca relalaron de las lenguas nacionales, el portugues o el inglés, porque no tiene que a ver una cosa con la otra. Podemos ser anticolonialistas pero también podemos conservar la lengua que hemos heredado del colonialismo como los españoles heredaron el latín de Roma y lo transformaron en su momento en su propia idioma. Nosotros podemos hacer lo mismo. Es más difícil, no, porque ahora ya no hay tanto aislamiento como en aquella época, ¿no? Pero es decir, las lenguas nacionales, las lenguas que hemos heredado del colonialismo, son tan nuestras, en mi opinión, como las lenguas nativas. ¿Por qué? Porque son lenguas vehiculares. Son las lenguas en que tenemos que expresarnos en la nueva fase histórica en la que estamos, que ya hemos dejado, la agrafía, el no saber escribir, y ahora estamos en la etapa de la grafía que ya escribimos. Y como nuestras lenguas, no podemos escribir en nuestras lenguas, por lo menos ahora, entonces lógicamente tenemos la necesidad de conservar estas lenguas para expresarnos literariamente y como lenguas vehiculares para entendernos unas étnias con otras dentro del mismo país. Porque Paco Zamora es annobonnés, yo soy fang. Si no hablabamos en español, no podríamos entendernos. Es uno de mis mejores amigos. Justo Bolekia es un amigo mío, el es bubi, yo soy fang, si no hablasemos en español, no podríamos entendernos. De manera que el español es necesario en Guinea Ecuatorial, igual que el portugués en Angola o Mozambique o el resto de las lenguas heredadas de la colonización en cada uno de los territorios africanos. Esos discursos que he oído por ahí, de nos dar las lenguas, que los africanos tenemos que ... ¡fin! Está muy bien, es romántico, estás muy bien y es utópico, pero hasta ahora, yo no soy lingüista, yo no soy político, son los que tienen que hacer ese trabajo. Yo soy escritor y como no puedo escribir en fang, que es mi lengua, pues tengo que seguir utilizando el español. Cuando los lingüistas y los políticos que hagan políticas culturales, fomentan el Fang y se puede escribir en fang, a lo mejor mis nietos escriben en fang, pero yo no puedo y no es mi preocupación, porque no es mi campo, yo no soy filologo. (...) Los que escribían desde el intérior no podían escribir, y por consiguiente sentían esa necesidad, pero no podían expresarse. Por eso después del golpe de estado en 1979 empezaron a escribir. Por ejemplo María Nsué. Los que estábamos en el exterior, también sentíamos la nostalgia de querer estar en nuestra propia patria de querer a nuestros, sentir nuestros climas, porque claro, atrapado estás en Madrid en pleno invierno, pasando un frío tremendo, es inevitable que te acuerdes de que ahora mismo en diciembre yo podía estar en la playa de Bata, tumbado por ahi, porque en Bata en deciembro hace calor. Entonces, echábamos de menos nuestros climas, nuestros paísajes, nuestros amigos, nuestras familias, etc. Porque venimos aquí para estudiar, no para quedarnos. Venimos para estudiar y después de estudiar regresar a nuestro país, eso era nuestro objectivo. Pero las dictaduras nos mantienen aquí en el exilio. (...) Y claro, luego te vas dando cuenta de la necesidad de comunicar, y es el factor que yo creo que la literatura guineana empieza a tener obras. Porque el guineano siente la necesidad de comunicar. De comunicar sus emociones, sus inquietudes, sus anhelos. Como todos los demás poetas, como todos los demás escritores del mundo. Entonces la literatura no es más que otro medio de comunicación. De manera que, esa necesidad que han sentido muchos guineanos es la que también hace que estémos teniendo esa necesidad de escribir.

¿Hay publicaciónes con más continuidad ahora?

La literatura ya no es un concepto, esa pelicula es la prueba, viene de Austría y hace un trabajo sobre la literatura de Guinea Ecuatorial. Eso no ocurriría así hace 25 años. Cuando yo publiqué la primera antología, nadie había oído ese concepto, no existía. No había literatura guineana, porque no había literatura en Guinea Ecuatorial. Algunos críticos me han „acusado“ de inventar una realidad que era inexistente. Pero claro, ahora ya existe, gracias a Dios. Y existe, porque en 1984 se publica la primera antología que abre los ojos a la gente, y la gente empieza a mirarlo con asombro: Esto, ¿qué es? La gente empieza a interesarse. De aquí han nacido todos los críticos en el mundo de la literatura de Guinea, han nacido todos los profesores que se ocupan en el mundo sobre la literatura de Guinea Ecuatorial, todos han empezado leyendo la antología, porque es la que abrió, descubrío el fenómeno. Una vez descubierto el fenómeno, el Centro Cultural Hispano-Guineano ya ha sido fundado, empezó a funcionar en 1981. Pero funcionaba de una manera, no quiero hablar mal de mis prodecesores, porque tampoco es eso. Cada uno tiene su estilo de hacer las cosas y cada uno tiene sus objectivos de que conseguir en su propio trabajo. Entonces el cl caso es que el Centro Cultural Hispano-Guineano todavía no había desarrollado todas sus potencias, todas las cosas que podía hacer. Cuando me nominan director del Centro Cultural en 1985, llegué a Malabo con un montón de ideas, las mismas que ya estaba desarrollando en mi puesto en el Colegio Mayor de Madrid Nuestra Señora de África, más otras que yo pensaba se podrían hacer desde Guinea Ecuatorial, no desde Madrid. Por eso llegué a Guinea, potencié algunas de las actividades que ya llevó acabo el Centro Cultural, por ejemplo las exposiciones de arte, las actuaciones de música etc. A las Hijas del Sol las descubrí yo, modestias aparte. Pero es la realidad, las mandé a la Expo de Sevilla en 1992 y a partir de ahí se quedaron en España y empezaron a cantar. Entonces, aprte de lo que ya había (arte, música etc.) introduje otros elementos, por ejemplo una revista, la revista África 2000 en la que empezaron a escribir guineanos, y también las ediciónes del Centro Cultural, que se fundó básicamente para que los guineanos no podían decir que nadie los publica, es que no tenemos un sitio para publicar. Pero creamos las ediciones del Centro Cultural que cumplían esa función. Desgraciadamente, cuando yo salí desde el Centro en 1992, dejé varios números de la revista preparados, y también dejé varias obras para publicar. Fueron saliendo, como la segunda edición de Cuando los combes luchaban etc., después de que me fui del Centro Cultural Hispano-Guineano. Pero en cuanto se agotó eso, también se agotó casi todo. La gente que siguió tuvo otras prioridades, la revista se murió, etc. Como todo eso ya no existía, pero existía el interés por la literatura guineana y ya había autores con obras más o menos decentes para mostrar al publico. Empezaron a surgir editoriales como la de SIAL, que se orientó a la publicación de autores africanos. Porqué Basilio Rodríguez Cañada, el dueño de SIAL, ha sido también el subdirector del Colegio Mayor Nuestra Señora de África, y estaba en contacto con muchos de ellos y también con las realidades de África. De manera que ahora, hablar de la literatura guineana ya es una cosa normal. Y eso era uno de mis mayores objectivos a escribir esta antología. Asi que 25 años después, puedo considerarme modestamente satisfecho de haber publicado aquella obra. Ya es una realidad. Ya hay obras, hay editoriales y la gente ahora ya puede publicar. Yo mismo jamás publiqué en las ediciones del Centro Cultural, porque me parecía que no debía hacerlo. No debía hacerlo además que tengo otro concepto de lo que es la calidad literaria. Entonces, yo prefiero dar un libro a una editorial y que me lo publiquen, y que el libro merece la pena. No porque yo soy negro y soy guineano, ¿me entiendes? (...) Prefería darle campo a otros porque yo tengo mis propios mecanismos de publicación. Gracias a Las tinieblas de tu memoria negra, cuando conseguí que se publicase, ya dejé de ser un autor desconocido para las editoriales. A partir de entonces, ya prácticamente no tengo dificultades de publicar – ahora tengo dificultades para cobrar, de vivir de mi obra, que es completamente otra cosa diferente. Esas son las circunstancias en los que se ha creado y iba desarrollándo todo que ha contribuido a hacer de la literatura de Guinea Ecuatorial, lo que es hoy en día. Una realidad que ni siquiera las dictaduras no pueden controlar. Ni siquiera la dictadura puede controlar ya esa fenómeno. Porque hay autores que viven dentro de Guinea, como Juan Tomás Ávila Laurel o como José Siale Djangany. Y también hay gente como nosotros que vivimos fuera, y también seguimos haciendo lo que hacemos. Ya es un fenómeno cultural, incontrolable ya ni siquiera por la propia dictadura. Gracias a ese esfuerzo que se ha hecho que hicimos, algunos cuantos desde el principio, y que han sabido continuar gente de otras generaciones en el Centro Cultural, pues eran gente, unos jovencitos en aquella época, Ávila Laurel por ejemplo. Otros autores venían a verme, “Hombre, tengo esta obra, a ver si se puede publicar.” Yo les daba consejos. No soy sabio para nada, pero les daba mi opinión. (...) Tambien rechazaba algunas obras, porque ví que no eran de calidad. No pienso del porqué ser negro o guineano, hay que publicar el libro. Una obra literaria es sobre todo una obra de arte, tiene que tener unos parámetros mínimos de calidad.

40 años de independencia en octubre de 2008: Este hecho como punto de salida para contar un poco sobre la historia de Guinea Ecuatorial.

Si solamente sería por los 40 años de independencia, nosotros no tendríamos nada que celebrar. Porque han sido 40 años de opresión, 40 años de miseria, que no tenemos porqué conmemorar. Pero en un sentido idealista, también, oficialmente al menos, conseguimos la soberanía, es decir, conseguimos que nos dejaran de mandar otros, gente que venía desde fuera. Ahora es la opresión del negro por el negro, son los propios guineanos los que nos oprimen. Bien. Yo no sé si esta diferencia es cualitativa, es suficiente. Yo creo que no. Así que yo no tengo absolutamente nada que celebrar, si solamente fuera por eso. Pero hay otras cosa, que se han producido no con la independencia, si no han coincidido, ocurren después de la independencia. Pero la independencia no tiene nada que a ver con eso y los regímenes que nos malgobiernen tampoco. Y uno de esos nacimientos es la creación de una nueva forma de creación que es la literatura escrita. Antes no teníamos literatura escrita, solamente teníamos literatura oral, y a partir de un cierto momento desde hace aproximadamente unos 25 años hemos descubierto y estamos empleando una nueva herramienta, un nuevo elemento de la cultura, que es la creación literaria. Y eso sí merece la pena que se celebre, porque son hechos que yo creo que ya son irreversibles. La literatura guineana ya ha empezado a andar, y creo que ya no volverá hacia atrás. Y estamos, como dije al princípio, empezando a construir un edificio, que espero que algún día tenga su culminación con todas las literaturas. La literatura española por ejemplo, desde el nacimiento oficial de la lengua castellana hasta la producción de obras como la de Cervantes o como la de Lope de Vega, o la de Calderón. Pasan siglos, ¿no? Pues, eso es lo mismo que pasa en el marco guineano. Eso sí que se puede celebrar. Pero no la independencía de la Guinea Española, porque la independencia solamente ha sido para nosotros miseria, opresión y sufrimiento.

De perspectiva histórica, ¿cómo ve la fase de descolonización y la fase de las primeras elecciones?

Después de varios años de lucha de los nacionalistas guineanos por conseguir la soberanía finalmente, España acreditó dar la independencía en 1967, y con eso se reunió en Madrid una conferencia constitucional, con miembros de los partidos políticos guineanos y la administración autónoma, porque Guinea estaba de autonomía en aquel momento. Los partidos con la administración autónoma se reunieron con los representantes de la metrópoli Madrid para discutir las modalidades de la independencía. La independencía fue fijada para el 12 de octubre, y en esa fase de la conferencía por un lado se discutieron las modalidades de acceso a la independencia, por ejemplo que no había separación entre la isla y el continente, y también se elaboró una constitución que aprobó el pueblo guineano en 1968. Después hubo unas elecciones en septiembre de 1968 entre varios candidatos. Como ninguno de ellos llegó a la mayoría absoluta, hubo una segunda vuelta. Esa segunda vuelta ya con solamente dos candidatos, que eran Bonifacio Ndó y Francisco Macías. Ganó Macías, porque se se coaligó con Atanasio Ndongo del MONALIGE y con otros partidos más pequeños. Además, con su discurso, que era un discurso demagógico, un discurso de una persona que no sabe lo que quiere. Pero ganó Macías, y firmó el acto de la independencia en la víspera del 12 de octubre en 1968. A partír de ese mismo momento, empezó la inquietud de los guineanos, porque Macías se reveló como un tirano, casi desde el principio. Porque Macías no tenía un proyecto político. El único proyecto político era echar a los blancos, y eso no constituye ningún proyecto político en ninguna parte. No sabía qué hacer con la independencia. Era incapaz de dirigír un estado, él mismo lo sabía. Pero le había tocado, y lo hizo de la manera más brutál. Asesinando y encarcelando. Guinea llegó a las elecciones con unos partidos que funcionaban, con unos sindicatos que funcionaban, pero sin embargo a los cinco meses de la independencia, en marzo de 1969, Macías declaró el partido único, abolió a todos los demás partidos políticos, empezó a perseguir a todos los oposidores, incluso a todos que no habían votado por él. Porque en cada pueblo, los aldeanos señalaban: Este no votó por Macías, éste habla mal de Macías, mucha gente murió de esta manéra. Muchos miles de guineanos murieron de esta manera. Desde ya noviembre de 1968, cuando Macías empieza ya a radicalizar su discurso político, en Guinea no había ningún momento de libertad. Y eso es lo que seguimos teniendo hasta ahora.

¿Cómo se han desarrollado las relaciones con España desde entonces?

España tampoco tenía el objectivo de conseguir libertad para Guinea. Simplemente había dos tendencías en el gobierno, una la del subsecretário de la independencia, el admirante Luís Carrero Blanco, que era al brazo derecho de Franco. Blanco quería una separación de la isla de Fernando Póo, la actual Isla de Bioko, y la parte continental. Querían una solución, es decir que las minoridades blancas, por ejemplo en las fincas de cacao, se quedasen en la isla de Ferando Póo, y que España mantuviese una vinculación colonial con ellos. Eso era el objeto de Carrero Blanco. Había otra tendencía dentro del gobierno español, capitada por el ministro de asuntos exteriores de entonces, Fernando María Castillo, que pensaba que había que darle independencia a Guinea de una manera unitaria. ¿Por qué? Porque sobran necesarios los intereses de España en las Naciones Unidas y, sobre todo, en su revindicación de Gibraltar ante Inglaterra, el Reino Unido. El caso es que las dos tendencías eran simplemente abandonar Guinea Ecuatorial cuanto antes, y como dije algún eespañol importante en aquella época: Guinea no merecía un sólo muerto español. Porque además tenían miedo que los nacionalistas guineanos se radicalizasen, si no se conseguía darles la independencia, y hubiéra una situación de peligro para los españoles residentes en Guinea. Estos eran los criterios de entonces. Todo que se ha dicho después, eso no corresponde con la realidad y, además, sabemos perfectamente que en aquél momento España dejó de tener interés por Guinea: Ya que se han independicado, allá con ellos. El gobierno de Franco declaró después Materia Reservada todo lo referente a Guinea, no se podía hablar de Guinea en España. Esa Materia Reservada, ese secreto oficial, lo abolió Adolfo Suárez cuando llegó al poder en 1977, pero a partir de entonces la situación de Guinea, las relaciónes entre Guinea y España, siguen siendo las mismas. Con todos los gobiernos, con el gobierno de Franco, el de Suárez, el de Calvo Sotelo, el de Felipe González, el de Aznar y ahora con el de Zapatero, sigue siendo la misma. Nadie sabe qué hacer con Guinea. No se atreven a enfrentarse a la dictadura, a las dos dictaduras. Franco la declaró Materia Reservada, no quería oír nada de Guinea, y por eso Macías hizo lo que hizo absolutamente con total impunidad, porque no tenía nadie que le controlase. Y sabía que hiciese lo que hiciese, el mundo no se iba a enterar, porque el único vínculo era con España. Y si en España no se podía hablar de Guinea, el resto del mundo no iba a saber lo que pasaba en Guinea. Y es lo que pasa con Obiang ahora, con los gobiernos democráticos desde que Obiang subió al poder. Está Suárez al poder. Hasta hoy en día, Obiang ha hecho todo lo que le daba las ganas, y España apenas ha protestado. Yo he sido en la agencia EFE en Guinea Ecuatoriál, y puedo hablar de cosas que yo he visto, que si algún día se contáran serían verdaderos escándalos. Y España se ha callado, no ha hecho nada. Entonces, muchas veces nos preguntamos, y yo me pregunto en mis reflexiones, qué secreto tiene el Palacio en Moncloa para que los gobiernos de España le dejen hacer a Obiang siempre lo que quiere. ¿Hay algo inconfesable que España tiene miedo que Obiang revele si España se mantiene crítica con la tiranía de Guinea? Porque todos los gobiernos españoles, no importa el signo politico, bo importa la ideología, todos se han comportado más o menos de la misma mánera. ¿Qué es lo que està pasando? Me pregunto eso muchas veces en mis reflexiones, pero bueno, si hay algo, algún día se sabrá. Y si no hay nada, simplemente se puede hablar de uns irresponsabilidad. Irresponsabilidad por parte de algunos o de otros. Porque yo no hablo de intereses económicos, de intereses políticos, simplemente Guinea Ecuatorial es un país. El único que tiene la lengua española como lengua oficiál, yo creo que eso debería ser suficiente para mantener otros tipos de relaciones con Guinea Ecuatorial. Por ejemplo, España mantiene relaciones con todos las países de América Latina. Unas relaciones a veces críticas. ¿Por qué se criticaba a un Chile de Pinochet y no se critica a la Guinea de Obiang? ¿Por qué hay artículos críticos sobre Fidel Castro, contra la dictadura en Cuba, y no los hay por ejemplo contra la dictadura de Teodoro Obiang? Rara vez. Y había largas períodos en los que parece que la prensa española ignora lo que ocurre en Guinea. Y los políticos españoles tampoco muestran mucho interés. Sean los de la oposición o sean los del gobierno del momento. De manera que todos estos cúmulos de circunstancias me hace a mí preguntarme, ¿qué es lo que está pasándo?, ¿qué hay en el fondo de las relaciones entre Guinea y España que desde siempre, desde la época colonial hasta ahora, ha ido descreciendo el interés? Hasta el punto de que el español medio, éste que va por la calle, en Murcia, en Madrid o en Santander, no muchos ya conocen que Guinea Ecuatorial fue colonia de España, no lo saben. Los libros de historia los que estudian los chicos en los colegios no hablan de esa realidad. ¡Algo está pasando! ¡Algo misterioso! No sé si algún día se llegará a saber. Pero algún día habrá que investigar, qué es lo que está pasando en España para que se toleren a Obiang todos sin que nadie proteste, sin que nadie diga absolutamente nada.

¿Cómo eran las culturas y politicas en el terreno de Guinea antes de la llegada de los colonialistas?

Antes de la llegada no había ni guineanos ni cameruneses ni gaboneses. Había unos pueblos que habitaban en aquella época en la franja costera, más otros pueblos fundamentalmente fang, que vinieron desde el interior, primero los combes y los bengas. Al mismo tiempo los fang, viniendo del interior, hacia el mar, su llegada hacia el mar coincide casi con el inicio del colonialismo. Los pueblos playeros, combes y bengas y bujebas, etc., son los que más sufrieron en su propia carne la esclavitud. Todavía los fang no habían llegado suficientemente cerca al mar para poder ser capturadas como esclavos. La esclavitud se cebó fundamentalmente por los pueblos playeros. Cuando llegan los fang, hacia mediados de 1850, la esclavitud está descreciendo, pero estos tribus que antes habían sufrido esta esclavitud, llegan a pacto con las autoridades europeas para apresar a los fang que venían del interior y venderles como esclavos. Lo que caracteriza históricamente las relaciones entre aquellos pueblos y los países europeos, es la esclavitud. Entre nosotros mismos, entre los propios pueblos, la esclavitud también, porque había una rivalidad entre los cazadores de esclavos para los esclavistas europeos, y los que se defendían de esa caza de esclavos. Luego la organización social era diferente, es decir había pueblos que eran monarquías, había pueblos que podríamos considerar repúblicas. Nunca ha habido un jefe supremo, cada pueblo tiene su propio jefe, elegido y sustituible. No era una monarquía como algunos quieren interpretar ahora. (...) Algunos otros pueblos, como los de Corisco, los bengas, etc. tenían una especie de monarquía. Dependiendo de cada étnia, cada una tenía su propia forma de organización social, y su propia forma de organización política. Y había lógicamente períodos de conflicto, con las demás étnias, y había períodos de entendimiento con las demás étnias. De manera que, lo que viene a ser la colonización, es por un lado acentuar la rivalidad entre las étnias playeras y las del interior, primero a través de la esclavitud, luego a través del colonialismo. Porque esos pueblos playeros que sufrieron antes la esclavitud, resulta que se hacen más amigos de los europeos porque tenían una relación con ellos ya hace bastante tiempo. Eso es el reprimido como pueblos más civilizados en contra pueblos más salvajes. Todo ese discurso colonial, lleno de racismo, lleno de insultos, diciendo que los africanos no teníamos lenguas sino dialectos, que no teníamos cultura, que no teníamos organización social ni política, todo eso se hace a base de intentar humillar a unos frente a otros. Precisamente dividir y dominarle mejor..El discurso colonial siempre fue el mismo, no importa la potencia europea. Los resultados también son practicamente los mismos. Lo fundamental de la presencia no fue la civilización, no fue la religión, pero sin embargo, les obligaron dejar sus religiones animistas para adaptar las creencias del colonizador. La misión principal del colonialismo fue la rapilla, el robo, el saqueo de los bienes de los africanos. Antes de la esclavitud, el bien, la materia prima, eran los propios africanos, porque eran necesarios para la colonización de América. Después, cuando ya no fue necesario su presencia en América, por la industrialización, pues en un momento determinado dejaron de interesar los propios africanos como mano de obra, y se empezó a mirar hacia las materias primas. Entonces eran el aceite de palma y otras materias que eran necesarias para alimentar a las fábricas de Europa. Ahora podemos decir que son el petróleo, el diamante, el oro, el uráneo, etc.

¿Quienes fueron los primeros europeos que llegaron al territorio del hoy Guinea?

Los primeros fueron los portugueses. Ellos fueron los que “descubrieron” – lo digo en su lenguaje porque ya había gente – tanto en la isla de Fernando Póo como en la costa africana – las islas en 1472. Luego los españoles llegan a Guinea mediante un tratado con Portugal. Tratado que se establece en 1777. Desde 1472 que llegan los portugueses al golfo de Guinea hasta 1777 que ceden estos territorios, es decir la isla de Fernando Póo, la isla de Annobón, y el territorio continental, eso se firma en un convenio que tiene lugar en El Pardo cerca de Madrid, entre el rey de España, Carlos III, es cuando empieza históricamente la presencia española. Aunque España, por muchas circunstancias, tendrá abandonada sus coloniales guineanas, hasta bien entrado el siglo XIX. La colonización española, los intentos de colonización, de hecho empiezan hacia 1853, que es cuando llegan los primeros gobernadores españoles. Hasta entonces, desde la cesión por Portugal, en 1777, hasta la llegada de Carlos Chacón, el primer gobernador español, pasa un larguísimo período de practicamente más de 60 años. Entonces, en este período la isla de Fernando Póo y Annobón, y todos estos territorios están “abandonados”, es decir que no tienen ninguna tutela europea. Los ingleses se establecen en la isla de Fernando Póo, por dos razones: Primera, que es crimen, es que quieren establecer en Fernando Póo un tribunal anti-esclavista. Porque mientras tanto ya se había abolido la esclavitud oficialmente en las colonias inglesas. E Inglaterra se había convertido en una especie de policía marítima para reprimir la trata de negros, de esclavos. En España aunque se había abolido también oficialmente la esclavitud, sin embargo seguía comerciando con esclavos negros, en el período que los historiadores suelen llamar la trata ilegal. España seguía extrayendo negros de Guinea para llevarlos sobre todo a Cuba y a Puerto Rico. En ese período que Inglaterra establece un tribunal en Sierra Leone, Freetown), y en la hoy Guinea fundaron la ciudad de Port Clarence. La conquista de Nigeria – a partir de Fernando Póo – un lugar muy estratégico, llega a que se puede controlar el comercio triángular. El colonialismo español empieza cuando llega Carlos Chacón. Hasta que no empieza, hasta las vísperas de la conferencia de Berlín (1885/86) – el tratado de Berlín, por lo cual las potencias europeas se reparten África – España no mostraba ningún particular interés. Pero España empezó a sentirse expoliada. Las demás potencias – Francia, Inglaterra, Alemania – iban cogiendo el territorio que pertenecía a España según el tratado que habían firmado con Portugal. España empieza a enterarse y a intensificar la presencia en la isla de Fernando Póo, por ejemplo con el envío de los misioneros claretianos (1883). Empieza la verdadera colonización, y es cuando empiezan a ir expediciones de exploradores españoles como la de Manuel Iradier, y otros exploradores que justamente van en la víspera de la conferencia de Berlín, a ver si todavía pueden recuperar algo de que otros países como Inglaterra, Francia, Alemania ya han ocupado en el golfo de Guinea.

La vida en distintas culturas, el gran tema del exilio y de la diáspora respectivamente: ¿No es cierto que eso es un gran tema en la producción literaria de Guinea Ecuatorial?

Claro que es un gran tema, puesto los que escribimos, o gran parte de los que escribimos, escribimos desde el exilio. Ya desde el exilio en la época de Francisco Macías, ya desde el exilio en la époco de Teodoro Obiang. Tiene que ser un tema recurrente, porque aunque – nuestra producción literaria no es necesariamente autobiográfica –, pero que duda cabe, que normalmente un escritor escribe sobre los temas que conoce, los temas que le preocupan, los temas que creen que también son preocupación del cuerpo social. En este sentido, los escritores guineanos somos como los demás escritores del mundo. Escribimos sobre nuestras preocupaciones, sobre nuestros anhelos, escribimos sobre cómo vivimos, aunque no estemos contando nuestra vida personal. Por eso, el tema del exilio es recurrente, y mientras hay exiliados guineanos, siempre habrá literatura del exilio.

Y dentro del exilio, ¿qué elementos son que llevan las obras guineanas?

El elemento nostálgico se ve en algunos poemas de Paco Zamora en Memoria de laberintos, se ve también en algunos poemas de Justo Bolekia en Löbëla. Pero no necesariamente se refleja en la narrativa. Por ejemplo, si yo no estuviera ahora mismo en el exilio, si la gente no supiera que estoy en el exilio, creo que de la lectura de mis obras, nadie sabría que estoy en el exilio. Es una plasmación circunstancial, aunque sea un elemento importante a la hora de expresión. (...) Sin embargo, su expresión es todavía muy circunstancial, delimitada a algunos poemas de algunos poetas. (...) Por ejemplo, en el primer exilio, en la época de Macías, Paco Zamora ha producido obras, el relato Bea, se nota claramente el tema del exilio, también en poemas de Anacleto Oló Mibuy, y de algún otro que ha escrito desde Gabón, o desde otras partes no solamente en España. Carlos Nsué Otong escribió la mayor parte de su obra en el exilio. Pero creo que de momento, aunque sea un motivo importante que impulsa a la creación literaria, no se plasma sino de una manera circunstancial en algunos poemas, y en algunos poetas.

¿Cuándo empieza el exilio de una persona?

He dicho antes que todos los guineanos somos exiliados. ¿Por qué? Porque incluso los que están dentro de Guinea Ecuatorial viven un exilio interior. Porque a fin de cuentas, ¿el exilio qué es? Es simplemente no poder disfrutar de lo inmediato que tienes, de lo que consideras inmediato y de lo que consideras tuyo. El ser humano se apropia de una seria de elementos, que no son nada concretos, por ejemplo el paisaje. Por ejemplo la lluvia, la estación del año. Si un guineano pasa un invierno en Europa, donde hace frío, donde hay nieve, todavía recuerda que en esa misma época en su país podría estar en la playa. Lógicamente eso lo magnifica desde fuera. Y eso lo que no puedes hacer aunque vivas dentro, también lo magnificas. ¿Qué es lo que pasó en la época de Macías, después de la independencia? Pues, desde la época de Macías, mucha gente considera y es cierto, que se vivía mejor con los blancos, con la colonización, que con los presidentes africanos, guineanos, que hemos tenido. ¿Por qué eso es una forma de nostalgia? No echas de menos al colonialismo, sino simplemente echas de menos que en la época de los blancos, una persona que vivía en Evinayong y quería ir a Bata, iba en coche, iba en un autobus. Y ahora, como ya no había buses en época de Macías, pues tenía que ir andando si quería ir a Bata. Y ese simple hecho de saber que tienes que andar unos cuántos kilómetros cuando antes ibas en coche, requiere unos elementos de nostalgia. Entonces, el exilio interior, ¿qué es? Simplemente no poder disfrutar de tu propia naturaleza, no poder disfrutar de tu propia libertad. Porque teóricamente eres libre, pero tu libertad de movimiento, tu libertad de expresión, tu libertad de pensamientos, están desperfilados. Eso es lo que crea el sentimiento de frustración tremenda. Y eso conlleva el exilio, una frustración, que se puede sentir dentro del propio país o fuera del país.

¿El protagonista en Las tinieblas de tu memoria negra se siente entre las dos enseñanzas, culturas y doctrines?

El protagonista de Las tinieblas todavía es niño. No tiene conciencia del mundo en el que vive. El percibe cosas, tiene emociones y percibe sensaciones, pero no las racionaliza, porque todavía no ha llegado a la edad de la razón. El percibe que hay un mundo de los blancos y hay un mundo de los negros. Y que está a caballo entre los dos, nada más. Intenta racionalizar eso años después, que es como empieza la novela, cuando él intenta racionalizar aquello, por qué llegó a la situación en que está en este momento concreto. El mismo personaje en Los poderes, que ya racionaliza la situación, lógicamente la situación ha cambiado. Este personaje o las personas físicas, las personas reales que hablan en Guinea o en muchas partes de África de que en la colonización se vivía mejor, no es que quieran que regresen los blancos a dominarles. Dicen simplemente que con la colonización tenían cosas que ahora ya no tienen. Por ejemplo, la gente podía vender su café. Con este dinero podía comprar alimentación para su hijo, comprar un medicamento si su mujer estaba enferma, etc. Con la independencia todo eso se acabó, ya no había nadie para comprarse el café. O lo compraba el propio gobierno, pero sin pagar. Macías compraba café, pero a un precio ridículo, o además sin pagar. De manera que las fincas de café se hundieron. La producción de café, en el año de la independencia eran 8.000 toneladas de café anuales que exportaba Guinea. En el año en que cayó Macías, once años después, en 1979, zero. Igual que bajó la del cacao. De 48.000 toneladas en 1968 a 2.500 en 1979.

¿Cree que es obligatorio que un escritor ecuatoguineano escriba sobre Guinea o tiene referencias a Guinea Ecuatorial?

No. Yo no me considero escritor ecuatoguineano. Me considero escritor. Un escritor tiene que escribir sobre lo que cree que son sus preocupaciones. Es decir, un escritor no vive en una urna de cristal. El escritor vive imbuído, es decir metido dentro de su propia sociedad. ¿Y cuáles son las preocupaciones de la sociedad? Las que sean en cada momento determinado. El escritor tiene que abordar esos temas, igual como lo hacían los griots de nuestra tradición oral, precolonial. El escritor ha asumido el papel que tenían los poetas ambulantes, los trovadores. Entonces, ese papel de un trovador, ¿qué hacían? Pues contaban historias, primero para informar a la gente, porque no había periódicos. Al mismo tiempo había una preocupación del narrador por recoger las preocupaciones a su vez de la gente. En mi novela El metro se nombra Guinea Ecuatorial una vez. Sin embargo, se ocupa de las preocupaciones que tienen también los guineanos, la inmigración. Contexto diferente en los EEUU, México, América Latina, ... porque es un fenómeno que en este momento no sólo preocupa exclusivamente a los africanos, o a los españoles o a los euopeos, sino a toda la humanidad. Porque estamos viviendo este momento de las migraciones masivas, y hay que explicar por qué.

¿Cómo se hubiera desarrollado la literatura de Guinea Ecuatorial sin la tiranía de Macías?

El momento en que Guinea obtuvo la independencia, ya había una literatura guineana. Si vemos la colección de periódicos como Ébano, Poto-Poto, La Guinea Española, ya había gente que escribía en Guinea, gente que escribía sobre todo poesía, pero también escribía relatos. Ya se había pasado, lo que digo en el prólogo de mi antología, de la mera transcripción de los relatos tradicionales al español a unas formas autónomas de creación literaria. Y eso es ficción. ¿Qué pasa con la dictadura de Macías? Se rompe todo eso. Creo que si no hubiera existido la dictadura de Macías, esta preguna ya me la hago e intento responderla en la antología, hubiera seguido un desarrollo harmonioso. Estaríamos mucho más lejos, porque gente que murió por desgracias, Marcelo Asistencia Ndongo Mba, el padre de Joaquín Buaki, Ciriaco Bokesa, y algunos otros, hubieran continuado su labor de creación. Y ahora mismo estaríamos en vez de tener 30 libros, tendríamos a lo mejor 150 o 200. Y no se hubiese tardado tanto en escribir una antología, y no hubiera sido una cosa inventada, como tuve que hacer con la antología, sino que respondería a una realidad. Porque ya había gente que escribía, pero lo que pasa es que desgraciadamente dio el mazazo de la tiranía de Macías se rompió todos los esquemas de la gente, no sólo en el campo de la literatura, no sólo en el campo cultural, sino en todos los sectores de la vida.

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